Hoy, en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen para abordar un tema candente: el aumento del gasto en Defensa. Es un momento crucial, ya que es la primera vez que tienen en sus manos las propuestas de la Comisión Europea para facilitar inversiones militares. En medio de esta discusión, parece que Rusia y Estados Unidos han dado un paso hacia la calma con una tregua parcial en sus ataques a infraestructuras energéticas.
Un panorama complejo
Sobre la mesa, el tan esperado ‘libro blanco’ de Defensa, una guía que podría cambiar las reglas del juego en cuanto al gasto militar europeo. Con la sombra de la agresión rusa a Ucrania siempre presente, Bruselas busca incentivar compras conjuntas de material militar para fortalecer tanto su ejército como su base industrial. Un plan ambicioso que, sin embargo, deja algunas dudas sobre cómo se implementará realmente.
Por si fuera poco, se plantea condicionar un préstamo masivo de 150.000 millones a que el 65% del armamento adquirido sea europeo. Esto pone a la industria estadounidense al margen por ahora y genera inquietudes entre los aliados tradicionales. Además, hay voces dentro del bloque que sugieren incluir la protección fronteriza y ciberseguridad como parte integral del gasto en defensa; algo que España ha venido pidiendo a gritos.
A pesar del clima tenso y las expectativas elevadas, no hay grandes avances concretos sobre el apoyo a Ucrania. La propuesta inicial de 40.000 millones sigue siendo rechazada por varios países clave como Francia e Italia. Mientras tanto, todos esperan reafirmar su apoyo a Kiev sin contar con Hungría, cuya postura podría complicar aún más las cosas.
Y mientras esto ocurre en Europa, los ecos del conflicto continúan resonando: Israel ha reanudado sus bombardeos en Gaza después de romper el alto el fuego y eso seguramente será uno de los temas principales durante esta cumbre. Se espera que España e Irlanda sean voceros críticos frente a Tel Aviv por lo sucedido.
Pese a todas estas diferencias internas y externas, Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, ha dejado claro que no darán marcha atrás: «Seguiremos apoyando a Ucrania ahora y cuando llegue el momento de negociar una paz duradera». Es un momento decisivo donde cada palabra cuenta y donde cada decisión puede tener repercusiones importantes no solo para Europa sino para el mundo entero.