En Madrid, a 20 de marzo. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no ha podido contener su preocupación este miércoles. La reanudación de los ataques en la Franja de Gaza, tras una oleada devastadora de bombardeos lanzados por el Ejército israelí que ha costado más de 430 vidas, es un recordatorio doloroso de que la situación vuelve a estar al borde del abismo. «Esto pone nuevamente en riesgo millones», ha dicho con un tono que reflejaba la gravedad del asunto.
Un lamento y una exigencia urgente
Tedros ha hecho un llamado claro y directo: es imprescindible que se restablezca el alto el fuego inmediatamente, así como la liberación de todos los rehenes y la protección tanto del personal humanitario como de la población civil. Esta petición viene tras el trágico fallecimiento de uno de los miembros del organismo humanitario UNOPS durante un ataque en Deir al Balá, un incidente que las Fuerzas de Defensa Israelíes han intentado desvincularse.
«Mis condolencias más sinceras para la UNOPS», expresó Tedros, quien también recordó que estos hechos son sólo una parte del horror al que nos enfrentamos, después de que UNICEF informara sobre el mayor número diario de muertes infantiles en Gaza durante el último año. Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de UNOPS, confirmó en rueda de prensa que cinco compañeros resultaron heridos gravemente además del fallecido.
El Gobierno israelí ha prometido investigar las circunstancias detrás de esta tragedia; sin embargo, hasta ahora aseguran no haber encontrado ninguna conexión con las actividades militares. El reinicio brutal de bombardeos desde el martes pasado ya se lleva más de 430 muertos –más de 180 son niños– y cientos más heridos. Esto rompe con el alto el fuego establecido desde enero y provoca una ola creciente de críticas internacionales.