En un giro inesperado de los acontecimientos, el Ejército israelí ha hecho un llamamiento a los palestinos en Gaza para que eviten viajar por la carretera de Saladino, una arteria crucial que conecta el norte y el sur del enclave. Esto ocurre justo después de que se hayan redistribuido las tropas en el corredor de Netzarim, dividiendo aún más un territorio ya desgarrado por el conflicto.
A través de su portavoz en árabe, Avichai Adrai, se anunció esta drástica medida tras el reinicio de operaciones militares este martes. “Por su seguridad, no se permite desplazarse por esta carretera”, dijo Adrai, añadiendo que solo podían moverse por una ruta costera. Pero con más de 430 muertos y cientos de heridos desde que se rompió el alto el fuego, estas palabras caen como un balde de agua fría.
Las consecuencias del conflicto
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguran no tener intención de causar daño a la población civil; sin embargo, sus acciones cuentan una historia diferente. Desde febrero han realizado bombardeos intensivos, desatando críticas internacionales y generando un ambiente insostenible. Por si fuera poco, Abdulatif al Qanu, portavoz del movimiento Hamás, ha instado a las naciones vecinas a actuar urgentemente para poner fin a lo que él describe como “genocidio”.
Este escenario es desesperante y pone en evidencia cómo los acuerdos temporales parecen ser papel mojado ante la brutalidad del conflicto. Cada día que pasa sin una solución efectiva nos aleja más del anhelo colectivo por la paz.