En la provincia de Sumi, al noreste de Ucrania, se ha desatado una nueva tragedia. En un ataque brutal con artillería por parte del Ejército ruso, al menos una persona ha perdido la vida y tres más han resultado heridas. La noticia, dolorosa como pocas, nos recuerda la cruda realidad que enfrentan tantos ciudadanos.
El ataque tuvo lugar en Ugroidi, donde un proyectil impactó con fuerza, destruyendo un edificio de apartamentos de dos plantas y causando daños severos a una canalización de gas. Es desgarrador saber que este acto dejó a muchos atrapados entre escombros y llamas.
Evacuaciones urgentes ante el horror
A raíz del segundo ataque, cerca de 150 personas fueron evacuadas apresuradamente desde un centro médico local. Entre ellas había nueve pacientes con movilidad reducida. Las autoridades locales no solo lucharon contra las llamas provocadas por el bombardeo; también tuvieron que lidiar con el miedo palpable que se respira en cada rincón afectado.
Afortunadamente, aunque la explosión causó estragos en una instalación dedicada a la medicina infantil, no hubo heridos graves en ese recinto. Sin embargo, ¿qué significa esto para quienes viven día tras día bajo esta incertidumbre? Cada ataque trae consigo más sufrimiento y desolación.
La situación sigue siendo crítica en Ucrania, donde se estima que 460 localidades están bajo control ruso. Mientras tanto, el mundo observa y espera una solución definitiva a este conflicto sin fin.