En un nuevo capítulo del conflicto, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha salido a la palestra para hablar sobre lo que él califica como «avances» hacia la «derrota del enemigo» en Kursk. Este miércoles, durante su intervención, se mostró satisfecho con las operaciones que sus tropas han llevado a cabo contra el Ejército ucraniano, que desde agosto de 2024 ha estado haciendo incursiones en la región.
Según Putin, sus fuerzas han realizado una serie de operaciones rápidas y efectivas que están encaminadas a eliminar cualquier amenaza. “Estamos completando el proceso para la derrota definitiva del enemigo”, dijo con confianza. Pero no se quedó ahí; también lanzó una advertencia clara: “todos aquellos criminales que han dado órdenes de disparar contra civiles deben ser identificados y castigados”. Esas palabras resuenan fuerte en un contexto donde las tensiones son palpables.
Desde que comenzó esta fase del conflicto, tras la invasión rusa que ya cumple cuatro años, hemos visto cómo la situación en Kursk se ha vuelto crítica. Las tropas ucranianas han ocupado varias áreas y eso ha llevado a Putin a prometer una respuesta contundente ante lo que él llama provocaciones de Kiev.
Negociaciones humanitarias
Pero entre tanta tensión bélica, hay espacio para alguna esperanza. La Defensora del Pueblo de Rusia, Tatiana Moskalkova, ha revelado que tanto autoridades rusas como ucranianas están negociando el regreso de 76 ciudadanos rusos desde Sumi, Ucrania. Según ella, estos ciudadanos han recibido ayuda humanitaria en varios centros temporales allí situados. En medio de este caos y desesperación por los conflictos armados es un pequeño destello de humanidad.