BRUSELAS, 18 de marzo. La situación en Gaza ha alcanzado un punto crítico, y este martes la Unión Europea no ha dudado en expresar su profundo pesar por las muertes de civiles provocadas por los bombardeos del Ejército israelí. En una operación que ha dejado alrededor de 400 palestinos muertos y más de 560 heridos, el alto el fuego que se había logrado en enero parece haberse esfumado.
Durante una rueda de prensa, Anouar El Anouni, portavoz de Exteriores de la UE, no ocultó su consternación: «Lamentamos profundamente lo que está sucediendo en Gaza y nos duele escuchar sobre la muerte de tantos inocentes, incluidos niños». Estas palabras resuenan como un eco doloroso en medio del caos desatado por los recientes ataques aéreos.
La urgencia del diálogo
El conflicto se complica aún más con el cierre del paso fronterizo de Rafá. El Anouni confirmó que se han implementado medidas de emergencia, mientras la misión policial europea intenta aliviar una situación cada vez más insostenible para quienes buscan escapar del sufrimiento. Desde finales de enero, la UE ha intentado aportar su grano de arena para facilitar el paso seguro de personas heridas y enfermas.
Ante esta crisis humanitaria, los 27 países miembros han alzado la voz pidiendo al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) que libere a todos los rehenes capturados tras los ataques del 7 de octubre. Al mismo tiempo, instan a Israel a mostrar moderación y permitir el acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir.
Aunque las tensiones aumentan cada día más, El Anouni dejó claro que “la única manera realista de hallar una solución” es retomar las negociaciones entre palestinos e israelíes. En sus propias palabras: «Ambas partes han sufrido demasiado durante este último año y medio. Es hora ya de romper con este ciclo interminable de violencia».
En paralelo, el ministro israelí Gideon Saar conversó con Kaja Kallas, Alta Representante de Política Exterior de la UE. Sin embargo, sus argumentos sobre la falta de alternativas para las operaciones militares siguen sin tener una respuesta clara desde Bruselas.