En Bruselas, el 18 de marzo, se siente un aire de urgencia. La Unión Europea ha dejado claro que no se conformará con menos que una paz justa en Ucrania. Esto sucede justo antes de que Donald Trump y Vladimir Putin se sienten a charlar sobre un posible alto el fuego, tras la propuesta de Washington para un cese de hostilidades de 30 días respaldada por Kiev.
El portavoz comunitario, Stefan de Keersmaecker, lo dice sin rodeos: “Queremos que Ucrania esté en el centro de estas negociaciones. Es vital para lograr algo real”. Y es que el pueblo ucraniano ha sufrido demasiado; merecen una solución que no sea solo parches temporales. De Keersmaecker añade que no le gusta “especular” sobre qué saldrá de esa conversación entre los mandatarios, pero enfatiza: la paz justa debe ser nuestro objetivo final.
Desconfianza hacia Rusia
Ayer, la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, mostró su desconfianza respecto a las intenciones de Putin. Con firmeza señaló cómo Rusia está poniendo encima de la mesa condiciones que parecen más bien exigencias finales en lugar de buscar un alto el fuego genuino. “Es evidente”, dijo Kallas, “que Moscú no está interesado en resolver este conflicto”. Esta opinión resonó entre varios ministros europeos durante la jornada; todos coincidieron en que ahora es tiempo para que Rusia haga concesiones.
No podemos olvidar que han pasado ya más de tres años desde el inicio del conflicto y ahora todos esperan un cambio real desde el Kremlin. El mensaje es claro: la pelota está en su tejado. ¿Escucharán esta vez?