MADRID, 17 de marzo. Los rebeldes hutíes de Yemen están alzando la voz una vez más. Este lunes, han denunciado nuevos bombardeos por parte de Estados Unidos en la provincia de Hodeida, justo después de que el fin de semana pasado se desatara una oleada de ataques sobre sus posiciones. Según el canal Al Masira, controlado por los hutíes, los ataques habrían impactado dos fábricas situadas en los distritos de Salif y Bajil.
La respuesta de los hutíes y el apoyo popular
Abdulmalik Badredín al Huti, líder del movimiento, ha utilizado la ocasión para aplaudir las masivas manifestaciones que han tenido lugar en Saná y otras regiones del país, donde miles se han unido para expresar su apoyo a la causa palestina en medio de esta escalada militar. «Como pueblo yemení, no podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras el enemigo israelí intenta monopolizar la lucha palestina con la ayuda de Estados Unidos», afirmó con firmeza.
Al Huti no se ha quedado ahí; advirtió a Washington que si continúa esta agresión aérea, tendrán que considerar «nuevas opciones» para responder. El mensaje es claro: ahora están atacando portaaviones y buques de guerra estadounidenses, pero hay más cartas que jugar si la situación se agrava.
Por otro lado, Donald Trump ha respondido desde su trinchera habitual. Prometió actuar “con gran fuerza” ante cualquier represalia por parte de los hutíes y dejó caer una advertencia sobre Irán: «Cualquier disparo será considerado como un ataque directo desde Teherán». En resumen, estamos ante un juego peligroso donde cada paso podría llevar a consecuencias devastadoras.