En medio de una situación tensa y angustiante, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha decidido dar un paso al frente. Este lunes, han declarado que están mostrando «flexibilidad» en su intento por reactivar las conversaciones con Israel para avanzar hacia la segunda fase del alto el fuego en la Franja de Gaza. Pero, ojo, esto no viene sin complicaciones. La exigencia israelí de extender la primera fase ha complicado bastante las cosas.
Expectativas y compromisos
El portavoz de Hamás, Abdulatif al Qanu, ha dejado claro que están trabajando junto a mediadores como Qatar, Egipto y Estados Unidos. «Estamos a la espera de resultados», dice Al Qanu, quien también subraya que todo este esfuerzo tiene un objetivo claro: poner fin a la guerra y facilitar la reconstrucción del devastado enclave palestino tras los ataques recientes.
A pesar de los desafíos, Al Qanu asegura que su compromiso con esta primera fase es total. Lo que buscan es brindar refugio y ayuda a su gente mientras se aseguran de que haya un alto el fuego permanente. En este contexto, Hamás ha aceptado una propuesta egipcia para formar un comité que apoye a los palestinos en su recuperación.
No obstante, también hay críticas. El portavoz no se ha quedado callado ante las acciones israelíes como el corte de ayuda humanitaria y la suspensión del servicio eléctrico. Según él, todo esto forma parte de una estrategia para «reforzar el cerco» y forzar a los habitantes a emigrar; algo que considera inaceptable. «Las afirmaciones sobre planes militares solo son castillos en el aire», sentencia.