Este martes, Groenlandia se convierte en el escenario de unas elecciones que atraen la mirada del mundo entero. Y todo gracias a Donald Trump, quien ha vuelto a hacer olas con sus insistentes propuestas sobre la isla más grande del planeta. Desde hace tiempo, los groenlandeses luchan por su independencia de Dinamarca, pero la atención global es inusitada. ¿Por qué? Porque Trump no ha hecho más que recordar al mundo lo estratégica que es esta región, rica en recursos naturales y situada en un Ártico que cada vez nos preocupa más.
Las promesas vacías de Trump
“Estados Unidos apoya firmemente el derecho del pueblo de Groenlandia a determinar su propio futuro”, dice Trump en Truth Social. Pero nosotros sabemos que eso no significa lo mismo para él. “Estamos dispuestos a invertir miles de millones para crear nuevos puestos de trabajo y hacerles ricos”, afirma sin ruborizarse, como si Groenlandia fuera una simple extensión del sueño americano. Sin embargo, los groenlandeses ya han dejado claro que su hogar no está en venta. Frases como ‘Groenlandia no está en venta’ resuenan tanto allí como en Dinamarca, dejando claro que los sueños imperialistas no son bienvenidos.
El primer ministro Mute Egede ha expresado su preocupación por la “imprevisibilidad” de Trump y cómo afecta las relaciones internacionales. A pesar de liderar una coalición independentista desde 2021 y ser favorito para revalidar su cargo —según encuestas recientes— Egede sabe que el camino hacia la independencia es complicado. La mayoría desea deshacerse del control danés, pero se enfrentan al dilema: ¿cómo lo hacen sin perder la ayuda económica necesaria para servicios básicos?
La historia sigue siendo compleja. Los groenlandeses votaron mayoritariamente a favor del autogobierno en 2009, abriendo una puerta hacia la independencia. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto mientras exploran formas de gestionar sus vastos recursos naturales sin perder su identidad cultural. Con solo 56.000 habitantes mayoritariamente indígenas inuit, Groenlandia enfrenta un importante debate interno sobre cómo avanzar ante las tentaciones externas y las promesas vacías.