Las tensiones en Siria están lejos de apaciguarse. Este domingo, el Ministerio de Defensa del país ha dado un paso más, anunciando el inicio de una «segunda fase» en sus operaciones contra los grupos armados que aún apoyan al derrocado expresidente Bashar al Assad. Después de haber recuperado el control sobre las ciudades costeras, ahora se dirigen a limpiar las áreas cercanas, donde los ecos del conflicto todavía resuenan.
Un escenario desgarrador y preocupante
El coronel Hasan Abdul Ghani, portavoz del Ministerio, no ha tenido reparos en compartir que ya están tras la pista de aquellos que consideran «restos del régimen» en campos y montañas. Mientras tanto, hay combates activos en lugares como el depósito de gas de Baniyas y la zona de Qadmus, todo dentro de la provincia de Tartus. ¿Y qué está pasando con la población civil? Las organizaciones internacionales no han tardado en alzar la voz ante lo que describen como una masacre. Activistas informan sobre represalias brutales hacia los alauíes —la secta a la que pertenece Assad—, con cifras alarmantes que hablan de más de mil vidas perdidas.
A medida que avanza esta ofensiva contra los seguidores del antiguo régimen, el Ministerio también ha lanzado acciones contra aquellos calificados como «indisciplinados» o «individuos no asignados a tareas militares», un intento claro por responder a las crecientes denuncias sobre violaciones y abusos.
Las estadísticas son inquietantes: mientras algunos informes apuntan a 745 civiles ejecutados desde el inicio de esta represión por parte del gobierno, otros organismos citan hasta 624 muertos desde el estallido reciente del conflicto. La confusión es tal que incluso se menciona cómo las fuerzas leales a Damasco han sido responsables también de un número significativo de muertes entre civiles y combatientes.
Volker Turk, Alto Comisionado para los Derechos Humanos, ha enfatizado lo perturbador que resulta recibir noticias sobre ejecuciones sumarias y masacres familiares durante este periodo crítico. Hay quienes defienden su papel diciendo que están tratando con criminales; sin embargo, lo cierto es que detrás de cada cifra hay historias humanas desgarradoras.