En 2024, Siria ha sido azotada por la violencia del terrorismo, convirtiéndose en el tercer país más golpeado del mundo. La situación se complica aún más con la creciente actividad de Estado Islámico, un monstruo que parece haber encontrado su caldo de cultivo tras la caída del régimen de Bashar al Assad. Las nuevas autoridades, lideradas por Ahmad al Shara, conocido anteriormente como Abú Mohamed al Golani y líder del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), tienen un desafío monumental ante sí.
Un aumento alarmante en el terror
Según el Índice Global de Terrorismo (GTI), los ataques terroristas han aumentado un 16% este año, alcanzando los 430 incidentes. Y lo peor es que las muertes también han crecido: 744 personas han perdido la vida. Todo esto a causa de un Estado Islámico que no se ha quedado quieto; ha incrementado sus ataques en un 48% y ha causado un 33% más de muertes comparado con el año anterior. De hecho, este grupo fue responsable del 95% de las víctimas fatales en Siria.
Las provincias más afectadas son Deir Ezzor y Homs, donde se concentra el 76% de los ataques. ¿Y qué hay detrás de esta escalada? El vacío de poder dejado por la rápida caída del régimen Assad ha permitido a Estado Islámico aprovecharse y actuar con impunidad. Desde diciembre pasado, cuando Assad huyó hacia Moscú, se registraron 23 ataques letales que dejaron a su paso 91 muertos, convirtiendo ese mes en uno de los peores del año.
Y mientras todo esto sucede, Estados Unidos intensifica sus bombardeos sobre campamentos asociados a Estado Islámico para frenar su avance. El general Michael Kurilla lo dejó claro: “No permitiremos que este grupo resurja”. Sin embargo, Al Shara ya ha manifestado su intención clara: Siria no será una base para atentados externos.
Aunque fue enviado a Siria por el propio líder de Estado Islámico para crear una filial durante la guerra civil, Al Shara tomó otro rumbo y rompió vínculos con ellos para jurar lealtad a Al Qaeda. No obstante, aunque ahora parece que Estados Unidos está poniendo su mirada en Hurras al Din -una filial reciente- muchos expertos creen que esto podría ser un error estratégico.
A medida que avanza el conflicto y con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) bajo amenaza por grupos armados respaldados por Turquía, queda claro que las soluciones no son simples ni rápidas. Las FDS fueron clave para desmantelar al ‘califato’, pero hoy enfrentan múltiples desafíos internos y externos.
Pese a todo esto, hay quien sostiene que HTS podría ser una solución viable contra la atracción fatalista del Estado Islámico entre algunas comunidades locales. La administración Trump debe replantearse su enfoque si quiere realmente ayudar a estabilizar Siria; abrir canales con Al Shara podría ser crucial.