El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha dejado claro que la tensa guerra comercial con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, seguirá dando de qué hablar en el futuro inmediato. Tras una conversación telefónica que duró casi una hora y que Trudeau describió como «llamativa», las palabras de Trump volvieron a ser afiladas.
La charla tuvo sus momentos tensos, eso es indiscutible. No hay más que recordar cómo el presidente estadounidense decidió imponer aranceles del 25% a los productos canadienses, a excepción temporal del sector automotriz. Es como si estuvieran jugando al gato y al ratón, pero cada vez se siente más como un juego peligroso.
Las acusaciones vuelven a salir a la luz
Trump no ha dudado en lanzar críticas contundentes hacia Canadá, llegando incluso a calificarlo como el estado número 51 de su país. En su red social Truth Social, dijo: «Creo que Justin Trudeau está usando el problema de los aranceles, provocado principalmente por él, para presentarse de nuevo como primer ministro». Pero lo curioso es que Trudeau nunca ha manifestado esa intención; su plan es irse cuando su partido encuentre un sucesor.
Aunque hay quienes dirán que estos intercambios son parte del espectáculo político entre ambos líderes, la realidad es que muchos nos preguntamos hasta dónde llegarán estas tensiones. ¿Acaso estamos condenados a vivir bajo la sombra de esta lucha comercial? La incertidumbre está servida y parece que esta historia aún tiene muchas páginas por escribir.