La realidad es dura y, lamentablemente, este jueves se ha conocido la muerte de un nuevo preso palestino en manos del Estado israelí. Se trata de Alí Ashur Alí al Batsh, un hombre de 62 años que había estado recluido desde diciembre de 2023. Su historia culmina en el hospital Sorikoa tras ser trasladado desde la cárcel de Neguev, donde su salud se deterioró gravemente.
Este no es un caso aislado. Al Batsh es el cuarto palestino que muere bajo custodia israelí en apenas una semana, y la indignación crece entre quienes siguen estos acontecimientos. La Comisión para Asuntos de Detenidos, la organización que ha dado a conocer esta noticia, denuncia que los familiares del fallecido solo fueron informados gracias a la ayuda de la Sociedad de Presos Palestinos.
Una cifra alarmante
Desde el ataque del 7 de octubre por Hamás y otras facciones palestinas, ya son 62 los presos palestinos que han perdido la vida en cárceles israelíes. Y si miramos hacia atrás, la situación se vuelve aún más escalofriante: alrededor de 300 reos han muerto desde 1967. La organización ha expresado su preocupación sobre cómo estas muertes están aumentando a niveles nunca vistos antes, especialmente con el genocidio en Gaza como telón de fondo.
“La ocupación israelí es totalmente responsable”, afirman rotundamente. El dolor y la frustración se sienten en cada palabra, sobre todo cuando subrayan las torturas sufridas por muchos detenidos. La presión sobre las autoridades parece escasa; muchas veces, el Ejército actúa como si no tuviera nada que rendir cuentas, utilizando excusas para evitar dar información sobre lo sucedido con aquellos cuyas muertes no han sido confirmadas.
A medida que miles continúan encarcelados, enfrentando torturas y condiciones inhumanas, hay un clamor creciente por parte del pueblo palestino y sus organizaciones: “¡Es hora de actuar!” exigen a la comunidad internacional. Mientras tanto, Hamás condena fervientemente esta muerte como parte del enfoque “extremista” del gobierno israelí hacia los prisioneros. En su comunicado piden solidaridad global para apoyar a aquellos que sufren injusticias tras las rejas.