El 5 de marzo, en Madrid, nos llega una noticia que resuena con fuerza. Rusia ha anunciado que ha tomado otra localidad en su ofensiva en la provincia de Donetsk, situada en el este de Ucrania. Esta es parte del conflicto que comenzó cuando Vladimir Putin decidió invadir Ucrania en febrero de 2022. El Ministerio de Defensa ruso no ha escatimado en detalles y ha comunicado a través de su cuenta oficial en Telegram que «unidades del grupo militar Este han liberado la localidad de Privolniye, en la República Popular de Donetsk». Sin embargo, el Gobierno ucraniano todavía no ha respondido a esta afirmación.
La realidad detrás del anuncio
Moscú también se ha atrevido a mencionar que Ucrania habría sufrido alrededor de 175 bajas entre muertos y heridos en las últimas 24 horas. No obstante, como ya es habitual, no hay información sobre las pérdidas entre sus propias filas. La situación es crítica y nos recuerda que esta lucha por Donetsk y otras regiones como Jersón o Lugansk sigue dejando huellas profundas.
Aquellos territorios fueron anexados por Rusia en octubre de 2022; un movimiento que nunca fue aceptado por la comunidad internacional y que revivió viejas heridas abiertas desde la anexión de Crimea en 2014. Cada día se siente más cerca el eco del conflicto, mientras nosotros seguimos mirando hacia otro lado.