En una jugada que ya ha puesto a muchos en alerta, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha decidido responder con fuerza a las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos. Este martes, durante una rueda de prensa, Trudeau anunció la aplicación de un gravamen del 25 por ciento sobre las importaciones estadounidenses, tras calificar la situación como una auténtica “guerra comercial” provocada por Donald Trump. Con su firmeza habitual, dejó claro que “no nos detendremos”.
Crisis en el horizonte y defensa del empleo canadiense
Trudeau no se anduvo con rodeos. Reconoció que lo que viene son tiempos complicados y, sin titubear, aseguró que su gobierno defenderá los trabajos de todos los canadienses. Es un momento crítico y lo sabe: “Vamos a desafiar las acciones ilegales de Estados Unidos”, afirmó con determinación mientras se dirigía directamente al pueblo estadounidense. “No queremos esto”, insistió.
A medida que desgranaba su mensaje, fue claro sobre el impacto económico: estos nuevos aranceles afectarán a unos 30.000 millones de dólares en importaciones desde EE.UU., y lanzó una advertencia: si Washington no retira sus propias tarifas del 10% sobre energía en tres semanas, habrá más restricciones sobre otros 125.000 millones de dólares.
No hay ganadores en esta guerra comercial. Así lo expuso Trudeau al señalar el dramático aumento de la inflación y la amenaza del cierre de mercados. La culpa recae sobre la administración estadounidense, según él: “Vuestro gobierno ha elegido poner a los trabajadores estadounidenses en peligro”, lamentó.
A pesar del tono confrontativo, Trudeau mostró su deseo genuino de entender la situación actual entre ambos países. Aún considera a Estados Unidos como un amigo y aliado; sin embargo, no se calla ante lo que ve como un sabotaje a esfuerzos conjuntos importantes para combatir problemas como el tráfico de fentanilo.
Cerrando su discurso con intensidad, hizo hincapié en que aunque estas decisiones puedan causar daños económicos también afectarán a los ciudadanos estadounidenses. “Esto va a dañar a la población a ambos lados de la frontera”, advirtió.