En un giro inesperado de los acontecimientos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido mover ficha y ha anunciado este lunes que impondrá aranceles a las importaciones agrícolas a partir del 2 de abril. En su estilo característico, Trump se dirigió directamente a los agricultores estadounidenses: “¡Preparaos para aumentar la producción y vender dentro de Estados Unidos!”. Un mensaje claro, aunque un tanto críptico.
¿Qué implicaciones tiene esto?
No queda muy claro qué productos se verán afectados por estos nuevos impuestos ni si habrá alguna excepción. Además, surge la incógnita sobre si esta medida está relacionada con el plan ya conocido de aplicar aranceles “recíprocos” a casi todos los socios comerciales del país. Así que, mientras algunos celebran la idea de potenciar la producción local, otros se preguntan si esta jugada no es más que un tiro en el pie para el comercio internacional.