Una vez más, el eco de las explosiones sacude el corazón de Ucrania. Al menos cuatro vidas se han apagado y otras diez personas han resultado heridas en los recientes bombardeos rusos sobre las regiones de Donetsk y Jersón. Las autoridades de Kiev han confirmado la devastadora noticia, destacando que donde más dolor se ha sentido es en Donetsk, con dos fallecidos en Liman, uno en Mirnogrado y otro en Siversk. Además, seis personas han sufrido heridas en esa misma región, mientras que los otros cuatro heridos pertenecen a Jersón.
Un juego peligroso entre nubes y drones
No solo los civiles sufren esta cruda realidad. El Ejército ucraniano ha reportado que logró derribar 103 drones rusos durante la última noche, pero esto no calma el temor que siente la población. Estos aviones no tripulados volaban sobre un territorio que ya ha sido marcado por el conflicto y donde la presencia de hasta 51 vehículos aéreos desapareció del radar debido a interferencias electrónicas.
Por su parte, Rusia también hace sonar sus tambores bélicos al anunciar que destruyó 48 drones con carga explosiva lanzados desde Ucrania hacia varias regiones. El despliegue fue impresionante: 21 drones fueron derribados en Tver, 11 en Crimea y varios más sobre otras zonas como Briansk o Rostov. En Udomlya, un dron impactó contra un edificio residencial, lo que obligó a evacuar a sus ocupantes según informó el gobernador Igor Rudenya.
A medida que se desarrollan estos trágicos acontecimientos, nos encontramos ante una situación insostenible donde cada día trae consigo un nuevo nivel de sufrimiento para quienes simplemente buscan vivir en paz.