En un hallazgo que nos deja sin palabras, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha informado sobre la aparición de una fosa común en las cercanías de Damasco, donde se han encontrado los restos de alrededor de mil personas. Estas almas perdidas murieron en manos del antiguo régimen de Bashar al Assad, quien huyó a Rusia ante la presión de grupos yihadistas y rebeldes. Es un recordatorio escalofriante de lo que muchos quisieran olvidar.
Las Terribles Realidades del Aeropuerto Militar
Según este organismo con sede en Londres, estas víctimas fueron detenidas en el Aeropuerto Militar de Meze, un lugar tristemente conocido por ser uno de los principales centros de tortura del régimen. Aquí es donde la vida se convirtió en una pesadilla para muchos; las muertes por torturas eran pan de cada día. El Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas también apunta que esta instalación formó parte integral del sistema brutal de desapariciones forzosas instaurado desde el inicio del conflicto civil en 2011.
Las cifras son desgarradoras: casi mil personas perdieron la vida bajo condiciones infrahumanas. Además, hay informes escalofriantes que sugieren que cientos, si no miles, podrían haber sido ejecutadas directamente. Desde la caída del régimen, ya se han localizado 22 fosas comunes en Siria, con los restos aproximados de 2.700 personas.
El director del Observatorio, Osama Suleiman, también conocido como Rami Abdulrahman, nos advierte que estos descubrimientos son solo “una pequeña parte del pasado sirio”. Queda mucho por desenterrar; hay cuerpos aún ocultos o enterrados en lugares desconocidos, incluyendo a unos 50.000 mártires cuyas historias siguen sin ser contadas.