MADRID, 27 de febrero. La escena en Estambul fue intensa. Más de seis horas de conversaciones entre las delegaciones de Rusia y Estados Unidos concluyeron sin que los asistentes compartieran un mensaje claro. Un encuentro que tenía como objetivo acercar posturas políticas y restablecer el servicio completo de las embajadas en ambas capitales. A pesar del esfuerzo, la falta de información concreta al finalizar nos deja con más preguntas que respuestas.
Los funcionarios se encerraron durante seis horas y media en el Consulado estadounidense, mientras que las agencias rusas reportaban el momento en que la delegación moscovita abandonaba el edificio. Esto nos hace pensar: ¿realmente se está avanzando o solo estamos dando vueltas sobre lo mismo?
Un contexto tenso y esperanzador a la vez
Es cierto que esta reunión se enlaza con una posible paz para Ucrania, aunque hay un gran ausente: Ucrania misma. Mientras tanto, este viernes Volodimir Zelenski tiene planeado reunirse con Trump en Washington, donde se espera firmar un acuerdo sobre minerales conocidos como ‘tierras raras’. Pero, ¿será esto suficiente para calmar las aguas?
Parece que Putin ha notado cierta intención por parte del Gobierno estadounidense para resolver los problemas existentes. Sin embargo, no todo es optimismo; él mismo advierte que “no todo el mundo se alegra” por este acercamiento y menciona posibles sabotajes desde algunas élites occidentales. En medio de este panorama convulso, las Fuerzas Armadas ucranianas lanzan su propia contraofensiva en Donetsk.
Así están las cosas por ahora: un tira y afloja diplomático en un contexto global cada vez más incierto.