En una jornada que nos deja con el corazón encogido, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han llevado a cabo este jueves un bombardeo sobre un supuesto puesto de observación del grupo Hezbolá, ubicado en el sur de Líbano. Este acto no solo parece ser una falta grave a los acuerdos de alto el fuego, sino que también nos recuerda lo frágil que es la paz en esta región. El ataque se produjo cerca de Ainata, a escasos cinco kilómetros de la frontera, donde ya había indicios de actividad por parte del partido-milicia.
Un ciclo sin fin
Las autoridades israelíes han sido bastante reservadas y no han proporcionado muchos detalles al respecto. Sin embargo, dejan claro que “este puesto de observación constituye una violación” del pacto existente entre Israel y Líbano para mantener la calma en esta zona. Es como si los viejos rencores se negaran a desaparecer.
Desde septiembre pasado, Israel ha intensificado su ofensiva contra Hezbolá, realizando ataques no solo en el sur del país, sino incluso llegando hasta Beirut. Esto ocurre tras los lanzamientos previos de misiles por parte del grupo libanés como apoyo a la causa palestina. A pesar del acuerdo alcanzado en noviembre para establecer un alto el fuego y retirar tanto a las fuerzas israelíes como a Hezbolá del sur de Líbano, la realidad sigue siendo muy distinta; aunque gran parte del personal israelí se haya retirado, aún permanecen cinco puestos vigilando desde el territorio.
La historia se repite y nosotros seguimos esperando una solución duradera mientras las tensiones continúan marcando el pulso diario entre ambas naciones.