Este viernes, la Casa Blanca se prepara para recibir a Volodimir Zelenski, el presidente de Ucrania, en una visita que promete ser más que una simple charla entre líderes. Donald Trump ha confirmado que durante este encuentro firmarán un acuerdo clave sobre las tierras raras, esos recursos minerales tan esenciales para la tecnología moderna y el futuro del país. Pero no todo es color de rosa; Trump también ha dejado claro que Estados Unidos se lavará las manos en cuanto a la seguridad de Ucrania.
Un giro inesperado en la política exterior
A lo largo de su reunión con su gabinete, Trump no dudó en manifestar su confianza al afirmar: «Nos está yendo muy bien con Rusia y Ucrania». Mientras los ecos de la guerra resuenan, el mandatario estadounidense se muestra decidido a recuperar los fondos invertidos en el conflicto. “Vamos a obtener mucho dinero en el futuro”, subrayó, agradeciendo específicamente al secretario del Tesoro por hacer posible este movimiento.
No obstante, entre líneas se percibe una crítica directa a la administración anterior de Joe Biden. Trump menciona el despilfarro de estos tres años y deja claro que no tiene intención de seguir inyectando más dinero a Ucrania. «Haremos que Europa se encargue de eso», añadió con cierto desprecio, como si fuera un asunto menor para los europeos tener un vecino como él.
El acuerdo estipula que Ucrania compartirá el 50% de los ingresos generados por estas tierras raras mientras Estados Unidos promete ciertas garantías de seguridad, aunque no será responsable directo de ellas. En palabras del propio Trump: «No voy a dar garantías más allá de eso… es el vecino de al lado quien debería ocuparse».
Así que aquí estamos, ante un nuevo capítulo en esta historia global donde las decisiones políticas tienen eco no solo en Washington sino también en cada rincón del mundo afectado por este conflicto.