En medio de una crisis humanitaria desgarradora, las autoridades de Gaza han elevado a siete el número de niños fallecidos por el frío extremo. Este luctuoso anuncio llega tras la muerte de un bebé en las últimas horas, un recordatorio cruel de las consecuencias devastadoras del conflicto y la falta de recursos. El director general del Ministerio de Sanidad gazatí, Munir al Barsh, se ha hecho eco del dolor al decir que ‘el número de muertos aumenta’ y lamentó que el pequeño Sila Abdulqadir, con menos de dos meses, sea otra víctima más.
Un clamor por ayuda internacional
Al Barsh ha realizado un ferviente llamado a organizaciones internacionales para que intervengan “urgente e inmediatamente” ante esta situación crítica. “La ola de frío está causando víctimas diariamente”, ha enfatizado, especialmente entre los más vulnerables: los recién nacidos. La destrucción masiva de instalaciones sanitarias y equipos médicos en Gaza ha dejado a muchos sin atención adecuada y sin calor para sobrevivir.
Naciones Unidas también ha señalado los retos enormes para enviar ayuda humanitaria pese al alto el fuego vigente desde el 19 de enero. Aunque algunos suministros están llegando, se necesita mucho más. Stéphane Dujarric, portavoz de la ONU, confirmó que la seguridad ha mejorado ligeramente; sin embargo, esto no es suficiente ante la creciente necesidad.
Desde Hamas han denunciado que estos trágicos fallecimientos son consecuencia directa de las “políticas criminales” del gobierno israelí. Estiman que cerca de 48.350 palestinos han muerto desde el inicio del conflicto tras los ataques del 7 de octubre, mientras que Israel reporta unos 1.200 muertos entre sus filas y cerca de 250 secuestrados. Esta situación insostenible exige una respuesta contundente y compasiva del mundo entero.