BERLÍN, 25 Feb. – Este martes, el canciller en funciones de Alemania, Olaf Scholz, se sentó a charlar con quien podría ser su sucesor, Friedrich Merz, en la sede del Gobierno. ¿El motivo? Analizar el nuevo panorama político que se dibuja tras las elecciones del domingo y prepararse para una posible ‘gran coalición’ que evite más votaciones. Merz, al frente de la Unión Cristiana Demócrata (CDU), salió como el claro ganador del día electoral, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz quedó relegado a un tercer lugar, superado incluso por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Con una actitud decidida, Scholz dejó claro que se apartará de las negociaciones sobre la futura coalición y solo actuará como canciller hasta que su sucesor sea confirmado. Luego, seguirá siendo diputado en el Bundestag. Por su parte, Lars Klingbeil liderará la delegación socialdemócrata en este nuevo reto. De hecho, ya tuvo una primera charla con Merz el lunes.
Tensiones y alianzas políticas
En este contexto tan agitado, Merz también se reunió con otros aliados políticos como Carsten Linnemann y Markus Soeder, primer ministro de Baviera. La suma de los votos conservadores y socialdemócratas da un total de 328 escaños en el Bundestag de 630 posibles; esto les permite gobernar sin depender de otros partidos como Los Verdes.