MADRID, 24 Feb. – Este lunes, el Gobierno de Irán ha decidido convocar al encargado de negocios polaco en Teherán, Marcin Wilczek. ¿La razón? Las declaraciones del ministro de Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, que no han pasado desapercibidas. En su última entrevista con ‘The Wall Street Journal’, Sikorski lanzó una grave acusación: afirmó que Irán había estado enviando drones y misiles a Moscú para ser utilizados en la guerra contra Ucrania.
Las reacciones no se hicieron esperar
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní no tardó en responder y dejó claro que la convocatoria de Wilczek era una reacción a lo que consideran «declaraciones tendenciosas e infundadas». Este tipo de comentarios solo aumentan la tensión entre países que ya tienen un historial complicado. En el comunicado, se subrayó que las objeciones iraníes fueron trasladadas también a Turquía, otro actor clave en este conflicto.
Sikorski también se atrevió a calificar la relación entre Rusia e Irán como «una alianza ofensiva», argumentando que Teherán está llevando «muerte y destrucción» por todos lados. Una acusación dura y directa, sin duda. Ante esto, animó a Occidente a unirse para enfrentar esta supuesta amenaza y erradicarla.
Este lunes marca además tres años desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania. Un conflicto que parece estar estancado, donde las esperanzas de una solución diplomática aún flotan en el aire mientras los frentes siguen activos. Ucrania ha recibido apoyo constante de la Unión Europea y Estados Unidos; mientras tanto, Rusia ha encontrado aliados como Corea del Norte e Irán, quienes están cada vez más involucrados en este complejo panorama bélico.