En una jugada que ha dejado a muchos boquiabiertos, Estados Unidos ha decidido dar la espalda a una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas que pedía la retirada inmediata de las tropas rusas de Ucrania. Este 24 de febrero, mientras Ucrania buscaba apoyo para hacer frente a la invasión que comenzó hace tres años, Washington votó en contra. No solo eso; también se abstuvo en su propia iniciativa, tras ver cómo un grupo de países europeos metía mano y cambiaba el texto original.
Una Asamblea marcada por tensiones
La ONU se convirtió en un auténtico campo de batalla diplomático donde cada nación quiso dejar claro su postura ante lo que está ocurriendo. Y es que desde que Donald Trump volvió a ocupar su puesto en la Casa Blanca, las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania han cambiado drásticamente. El país norteamericano parece haber optado por una estrategia más conciliadora con Moscú, dejando a Kiev en un segundo plano.
A pesar de los esfuerzos de Ucrania por unir fuerzas y reclamar “una retirada total y sin condiciones” de las tropas rusas, solo 93 países apoyaron esa resolución frente a 18 votos en contra y 65 abstenciones. Y aquí viene lo sorprendente: ni siquiera Estados Unidos respaldó su propio texto, aunque este también consiguió el visto bueno con 93 votos a favor y ocho en contra.
El cambio introducido por Europa fue crucial. Francia tomó la iniciativa y, junto a otros 23 miembros de la UE y Reino Unido, propuso varias modificaciones que defendían “la soberanía e integridad territorial” del país invadido. En contraste, Rusia intentó añadir un llamamiento para abordar “las causas subyacentes” del conflicto —un intento típico del Kremlin para justificar su agresión— pero eso fue rápidamente desechado.
Así las cosas, queda claro que el panorama internacional está más complicado que nunca. Las decisiones tomadas hoy no son solo números; son testimonios del estado actual del mundo y nos dejan preguntándonos: ¿qué pasará mañana?