En un giro inesperado, las ondas de Radio Begum, el emblemático medio dirigido por mujeres en Afganistán, volverán a resonar tras una pausa forzada. Este regreso se produce luego de que el movimiento talibán, que había suspendido su actividad a principios de mes, aceptara reanudar las emisiones bajo ciertas condiciones. La emisora no está sola; Radio Jawanan, dirigida a los jóvenes afganos, también se reincorpora a la programación después de aceptar lo que ellos llaman ‘principios del periodismo’.
¿Qué significa esto realmente?
A pesar de esta noticia que algunos podrían considerar positiva, hay un trasfondo inquietante. Los talibanes habían cerrado estas radios bajo el argumento de que colaboraban con medios prohibidos y abusaban de sus licencias. Sin embargo, muchos acusan a este grupo de ser los verdaderos responsables del ahogo informativo y del retroceso en los derechos fundamentales, especialmente para las mujeres que luchan por su educación y empleo.
El Comité de Seguridad de Periodistas Afganos (AJSC), una voz activa en la defensa de la libertad informativa, ha expresado su satisfacción por este restablecimiento. Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿es este un gesto real hacia la reintegración o simplemente otro intento más por parte del régimen para lavar su imagen? Mientras tanto, muchos siguen esperando esas prometidas medidas que nunca llegan. En un país donde cada palabra cuenta y cada emisión puede marcar la diferencia, este retorno es más que una simple noticia; es una lucha continua por hacerse escuchar en medio del silencio.