En un ambiente cargado de expectativa, el canciller saliente Olaf Scholz, del Partido Socialdemócrata, y Friedrich Merz, el candidato conservador que busca el liderazgo del país, han cerrado su campaña electoral con una dosis de optimismo palpable. A pocas horas de los comicios del domingo, ambos líderes se muestran confiados ante el reto que les espera.
Merz llama a la unidad mientras mira hacia adelante
Merz no ha ocultado su seguridad en lograr la victoria. En un claro mensaje a los partidos de su coalición, que incluye a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU), instó a mantenerse firmes y unidos. “Quedan menos de 26 horas para poner fin al sistema del semáforo en Alemania”, declaró con vehemencia, refiriéndose al gobierno anterior compuesto por socialdemócratas, liberales y verdes.
Agradecido por el apoyo recibido durante su tiempo en la oposición, Merz elogió a Markus Söder, líder de la CSU: “Gracias no solo por la buena cooperación, sino también por siempre brindarme una cálida acogida en Baviera”.
Por otro lado, Scholz se siente optimista sobre sus posibilidades en Potsdam. “Estoy convencido de que puedo volver a ganar aquí como lo hice anteriormente”, aseguró un día antes de que 59 millones de alemanes acudan a las urnas. Sin embargo, su visita matutina a un puesto electoral dejó mucho que desear; el interés entre los ciudadanos fue notablemente escaso.
A pesar de ello, Scholz tiene planes claros: si logra su mandato directo en Potsdam, desea permanecer en el Bundestag durante toda la legislatura. “Eso está asegurado desde hace tiempo”, respondió rotundamente cuando le preguntaron sobre su futuro político.
Aunque algunos sondeos sitúan a los socialdemócratas algo rezagados respecto a la alianza conservadora y a la ultraderechista AfD, Scholz confía en atraer al 20% de votantes indecisos. “No creo en milagros; tengo fe en una victoria electoral”, sentenció con determinación.