El clima político en Austria está que arde. Este sábado, los líderes de ÖVP, SPÖ y NEOS se han reunido con el presidente Alexander Van der Bellen para informarle sobre su intención de formar un gobierno de coalición. Y lo más llamativo es que han decidido dejar fuera al partido ultraderechista FPÖ, que fue el gran triunfador en las elecciones del pasado 29 de septiembre.
Un nuevo rumbo para Austria
La noticia ha sido confirmada por la presidencia austriaca, que destaca las palabras del presidente: «hay un verdadero avance ahora». Las negociaciones están en su fase final, pero no sin antes subrayar la urgencia de llegar a un acuerdo debido a la delicada situación económica y geopolítica del país. Van der Bellen no se ha cortado al decir que los próximos años serán complicados y ha hecho un llamado a Europa para tener un papel activo en esta nueva etapa.
Los líderes de los partidos involucrados, como Christian Stocker (ÖVP), Andreas Babler (SPÖ) y Beate Meinl-Reisinger (NEOS), están optimistas. Según ellos, hay una base común sólida sobre la cual construir este nuevo gobierno. Seguridad, calidad de vida y educación son ejes clave que quieren abordar juntos. Babler enfatiza la necesidad de priorizar los intereses del país por encima de cualquier agenda partidista.
No todo son aplausos, sin embargo. Desde el FPÖ han criticado con dureza este movimiento, calificándolo como «el mayor fraude electoral» que se recuerda. Michael Schnedlitz, secretario general del FPÖ, no ha dudado en acusar a sus rivales de haber estado negociando entre bambalinas incluso antes de las elecciones. Para él, este nuevo gobierno será un «gobierno de perdedores» incapaz de ofrecer un nuevo comienzo a la población.
A pesar de estas tensiones, desde el Partido Verde celebran la posibilidad de evitar un canciller extremista como el del FPÖ y ven esperanzas en una coalición proeuropea como una buena noticia para todos.
En resumen, el panorama político está cambiando rápidamente y solo queda esperar qué camino tomarán estos tres partidos para devolverle a Austria esa confianza perdida.