En un día que parecía como cualquier otro, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, se plantó ante los medios y dejó caer una bomba. Este viernes, aseguró que el acuerdo con Ucrania sobre minerales está «bastante cerca» de concretarse. Sin embargo, lo que realmente captó nuestra atención fue su afirmación acerca de que Volodimir Zelenski, su homólogo ucraniano, no tiene «cartas» en esta complicada partida de ajedrez que es la negociación para poner fin al conflicto con Rusia.
Un juego complicado
«Creo que estamos bastante cerca. Lo quieren y están de acuerdo con ello y eso es significativo. Es un gran acuerdo», decía Trump con esa seguridad característica. Pero ojo, porque también reconoció que aunque ahora todo parece un laberinto difícil de navegar, su administración está decidida a encontrar la salida. En medio de este escenario convulso, el magnate republicano tomó una decisión inesperada: descartó viajar a Moscú para acompañar a Putin durante el Día de la Victoria. Había habido charlas sobre este encuentro tras una llamada entre ambos líderes el 12 de febrero, pero hasta ahora nada confirmado.
A medida que las horas pasaban, las declaraciones se volvían más incisivas. Trump dejó claro que no considera esencial la presencia de Zelenski en las negociaciones para alcanzar la paz en Ucrania: «Le he visto negociar sin cartas. No tiene cartas y uno se cansa de eso». Así como lo oyen; cansancio total en esta danza diplomática donde todos juegan sus fichas con cautela.
Pero aquí viene lo más jugoso: Trump afirmó que Putin sí quiere llegar a un acuerdo… aunque no esté obligado a hacerlo. «Si quisiera, obtendría todo el país», sentenció con contundencia. Una frase que nos deja pensando sobre quién realmente lleva las riendas en este juego tan peligroso.