En un momento crítico para la historia de Ucrania, el ministro de Asuntos Exteriores, Andri Sibiga, se ha reunido en persona con el enviado especial de Estados Unidos, Keith Kellogg. La conversación giró en torno a una necesidad urgente: alcanzar la paz con Rusia. Pero aquí no estamos hablando de cualquier paz; Sibiga dejó claro que su país está dispuesto a lograrla «mediante la fuerza». En medio del creciente acercamiento entre Washington y Moscú, Kiev no quiere quedar relegado, ni mucho menos.
Una voz firme en tiempos difíciles
Sibiga compartió su visión sobre cómo se puede forjar una paz amplia y duradera, enfatizando que la seguridad de Ucrania y los aliados transatlánticos son aspectos indisolubles. En sus propias palabras, «me reuní con Kellogg para analizar las formas de lograr una paz justa». Y mientras tanto, Trump lanzaba críticas hacia el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, llamándolo «dictador» por no convocar elecciones y sumergiendo al país en un conflicto complicado.
Kellogg llegó a Kiev en un ambiente de tensión palpable y tenía como objetivo reunirse también con Zelenski ese mismo jueves. A medida que Washington busca acercamientos con Moscú, desde Kiev hay esperanzas siempre que sus demandas sean escuchadas y respetadas. Después de todo, ¿quién quiere ser ignorado cuando está en juego el futuro de su nación?