La situación política en Brasil se ha tornado más que tensa. Este martes, la Fiscalía General del país ha decidido dar un paso firme y denunciar al exmandatario Jair Bolsonaro junto a un grupo de alrededor de treinta personas. ¿El motivo? Un intento descarado de golpe de Estado después del triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. Y no solo eso; también se le acusa por intentar abolir violentamente el Estado democrático y por formar parte de una organización criminal.
Las consecuencias que podría enfrentar
Si el Tribunal Supremo acepta esta denuncia, podríamos ver a Bolsonaro enfrentarse a un proceso penal, algo que muchos consideran más que merecido. El fiscal general, Paulo Gonet, no ha escatimado en palabras al señalar que durante su mandato, el expresidente mostró un claro desprecio hacia las instituciones. En sus intervenciones públicas, criticó repetidamente a los tribunales superiores y al sistema electoral electrónico, lo que contribuyó a crear un clima antidemocrático.
A partir del momento en que Lula fue visto como su mayor rival y volvió a ser elegible tras la anulación de sus condenas penales, la actitud de Bolsonaro se tornó aún más agresiva contra la democracia. “Esta escalada es alarmante”, dice Gonet. Al fin y al cabo, el comportamiento errático del ex presidente está poniendo en jaque todo lo conquistado por años en términos democráticos.