En Bruselas, el 18 de febrero, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha dirigido con firmeza al enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump para Ucrania, el general retirado Keith Kellogg. Su mensaje fue claro: necesitamos unir fuerzas para alcanzar una paz que no solo sea «justa», sino también duradera y que garantice la independencia y soberanía de Ucrania. En este encuentro matutino, Von der Leyen destacó que cualquier acuerdo tiene que respetar la integridad territorial del país y venir respaldado por garantías de seguridad sólidas.
Un momento crucial para Europa
La líder europea no se anduvo con rodeos al reconocer que estamos en un «momento crítico». Defendió ante Kellogg que la Unión Europea está dispuesta a trabajar mano a mano con Washington para poner fin al doloroso derramamiento de sangre y asegurar la paz tan ansiada por Ucrania tras casi tres años de invasión rusa. Este llamado llega justo cuando funcionarios estadounidenses y rusos se reúnen en Riad para discutir relaciones bilaterales y explorar posibilidades de alto el fuego en Ucrania.
Mientras tanto, los líderes europeos convocaron una reunión urgente en París para hacer frente a las rápidas movidas de Trump hacia negociaciones directas con el Kremlin, dejando fuera del juego a europeos y ucranianos. Ante esta situación tensa, Von der Leyen reivindicó el compromiso europeo señalando que desde 2022 han igualado sus esfuerzos militares y financieros a los de Estados Unidos. De hecho, resaltó que la contribución total de Europa asciende a unos impresionantes 145.000 millones de dólares.
A medida que avanzamos hacia un aumento significativo en producción militar y gasto en defensa, Von der Leyen dejó claro que Europa está lista para hacer aún más por apoyar a Ucrania. Este encuentro con Kellogg viene después de un aplazamiento debido a la cumbre convocada por Macron en París; es evidente que las decisiones tomadas aquí son cruciales no solo para Ucrania sino también para el futuro de toda Europa.