En una declaración contundente, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha dejado claro que la Unión Europea no tiene cabida en las conversaciones programadas para este martes entre Estados Unidos y Moscú. Con un tono directo y sin rodeos, Lavrov se preguntó: «¿Qué harían ellos en la mesa de negociación? Si su intención es seguir alimentando el conflicto, ¿para qué invitarlos?». Estas palabras resonaron fuerte mientras se preparaba para su viaje a Riad, donde se reunirá con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Un panorama conflictivo sin espacio para Europa
Lavrov recordó que durante estos tres años de guerra, Europa ha estado presente en otros encuentros pero no ha aportado soluciones reales. A su juicio, Francia y Alemania tienen una buena parte de responsabilidad por haber facilitado el rearme de Ucrania tras los acuerdos de Minsk en 2015. Desde entonces, Rusia ha consolidado su control sobre aproximadamente el 18% del territorio ucraniano desde 2014, comenzando por la controvertida anexión de Crimea.
Además, el jefe diplomático ruso desestimó cualquier discusión sobre cuestiones territoriales en una posible negociación con Ucrania. «Mirad las atrocidades que suceden y ¿queréis que haya una reflexión sobre ceder territorios?», cuestionó con ironía. Se planteó cómo sería posible «ceder» esas tierras: «¿Con rusos? ¿Sin rusos? ¿O solo quedaría ‘tierra rara’?» refiriéndose a los valiosos recursos minerales que han llamado la atención estadounidense.
Aunque muchos depositan esperanzas en que Estados Unidos pueda ser un mediador eficaz para resolver este conflicto, Lavrov fue claro al señalar que este país ha jugado un papel crucial en la crisis desde sus inicios. Por otro lado, su encuentro también abordará temas como la crisis en Oriente Próximo y los preparativos para un posible encuentro entre Trump y Putin. En medio de tantas tensiones e incertidumbres, queda claro que cada paso hacia adelante estará lleno de desafíos y decisiones difíciles.