El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se encuentra en medio de un torbellino judicial que parece no tener fin. Este lunes, su equipo legal ha solicitado añadir nada menos que 24 nuevas vistas en el juicio que lo tiene bajo la lupa por supuestas presiones sobre la prensa. Según sus abogados, Netanyahu habría sobornado a medios para obtener una cobertura favorable y así mejorar su imagen ante la opinión pública.
El abogado Amit Hadad ha hecho hincapié en la necesidad de ampliar las audiencias del caso conocido como ‘Caso 4000’, donde el mandatario está acusado de soborno, fraude y abuso de confianza. En esta trama, se le señala por presionar al accionista mayoritario del grupo Bezeq, Shaul Slovitch, para conseguir esa cobertura tan deseada en el influyente portal Walla. Pero mientras todo esto sucede, Netanyahu parece más preocupado por una llamada “urgente” relacionada con cuestiones de seguridad nacional; ¡se ausentó de la sala durante 20 minutos!
Un derecho a defenderse muy cuestionado
La defensa se ha visto obligada a reaccionar después de que los jueces sugirieran reducir el tiempo dedicado a analizar los casos de interferencia mediática. Hadad argumenta que muchos ejemplos presentados carecen del peso necesario para ser considerados pruebas sólidas. Así que, en un intento casi desesperado por cambiar las cosas a su favor, han propuesto invertir menos tiempo si la Fiscalía retira algunos casos; pero estos ya han dicho que ni hablar.
Por su parte, Netanyahu se presenta como una víctima: “Me siento acosado desde hace años”, afirma con tono desafiante. Insiste en que tiene derecho a defenderse y responder cada acusación lanzada contra él. Recordemos que es un caso sin precedentes: jamás un primer ministro israelí había sido imputado mientras ocupaba su cargo.
Las investigaciones lideradas por Avichai Mandelblit han dejado claro que las cosas no pintan bien para Netanyahu. Mientras tanto, ¿qué pasará? La tensión en el aire es palpable y muchos esperan respuestas.