En una declaración que ha dejado a muchos boquiabiertos, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha afirmado que su administración está «comprometida a comprar y poseer» la Franja de Gaza tras el conflicto con Hamás. Pero eso no es todo; también ha lanzado un guiño a otros países para que se encarguen de la reconstrucción del lugar, que ha sido devastado por meses de bombardeos. Y es que las cifras son escalofriantes: más de 48.200 muertos y un territorio hecho trizas.
Un futuro incierto en medio del caos
Trump se presentó ante los medios desde el ‘Air Force One’ y no escatimó en descripciones sobre la situación actual: “el lugar es un sitio de demolición” y “no se puede vivir en esos edificios ahora mismo”. Sin embargo, él tiene planes para transformarlo en lo que sueña como la «Riviera de Oriente Próximo», aunque esto implicaría evacuar a más de dos millones de personas. Suena casi surrealista.
Aprovechando la ocasión, Trump también hizo referencia a las desgarradoras imágenes de los rehenes israelíes liberados recientemente. Según él, estos hombres parecían «supervivientes del Holocausto». Las condiciones en las que fueron devueltos eran tan penosas que parecía imposible creerlo: “Literalmente parecen fotos antiguas”, decía con una mezcla de indignación y tristeza. ¿Quién podría soportar lo que han vivido? La desesperación estaba palpable en sus palabras.
La crítica fue directa hacia Hamás, al mencionar cómo estas milicias han regateado sin compasión mientras los liberados sufrían terriblemente. “Han sido tratados brutalmente”, remarcó Trump, quien ve el tiempo corriendo en contra: “No sé cuánto más podremos soportarlo”. En este escenario lleno de tensiones e incertidumbres, nos queda preguntarnos si realmente hay un camino hacia adelante o si todo esto no son más que promesas vacías.