En un giro inesperado, Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha alegado hoy problemas médicos serios justo cuando se reanudaba su juicio por corrupción en un tribunal de Tel Aviv. Este mandatario ha estado bajo la lupa debido a cargos que incluyen fraude y abuso de poder. La primera audiencia tras su aplazamiento por una operación de próstata realizada el mes pasado no ha sido fácil para él.
Netanyahu, visiblemente afectado, compartió que está lidiando con varios «desafíos médicos» y que sigue un tratamiento fuerte que le obliga a tomar «altas dosis de antibióticos». A pesar de estas complicaciones, parece haber encontrado tiempo para asistir a una reunión oficial en Estados Unidos con Donald Trump, donde discutieron planes polémicos sobre la situación en Gaza. Sin embargo, esto también le costó perderse otra declaración judicial.
Alegaciones y defensa del primer ministro
Las últimas semanas han sido turbulentas: Netanyahu no solo se perdió su cita ante la corte por estar fuera del país, sino que otras audiencias fueron suspendidas porque uno de los jueces estaba enfermo. En medio de todo este caos, él mismo describió su viaje a EE.UU. como «histórico», pero reconoció lo difícil que fue físicamente después de su reciente intervención quirúrgica. Asegura que necesitará «descansos» durante sus testimonios.
No obstante, Netanyahu no pierde oportunidad para defenderse y calificar las acusaciones en su contra como «ridículas», insistiendo en que todo forma parte de una cacería política orquestada contra él. Con tres casos abiertos sobre la mesa —incluyendo el uso indebido del poder para influir en medios— el exmandatario continúa manteniéndose firme. Recordemos que uno de estos escándalos se remonta al año 2000, cuando supuestamente trató de pactar con un diario israelí a cambio de favores legislativos.