El Gobierno español ha dado un paso significativo este martes al aprobar en el Consejo de Ministros un anteproyecto de ley que propone reducir la jornada laboral máxima de 40 a 37,5 horas semanales, manteniendo los salarios. Este acuerdo, fruto de negociaciones previas entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos CC OO y UGT, ahora será enviado para recibir los informes institucionales necesarios antes de ser debatido en el Congreso de los Diputados.
Desafíos y negociaciones parlamentarias
A pesar de la aprobación, los miembros del Gobierno han reconocido que la tramitación de esta ley en el Parlamento será compleja. Tanto el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, como la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, han admitido que será difícil obtener las mayorías necesarias para consolidar esta reforma, sobre todo debido a las reticencias de algunos partidos, como Junts.
Las conversaciones con los nacionalistas catalanes son un aspecto constante y complicado, reconocido por los ministros. Sin embargo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha mostrado optimista. Afirmó que las negociaciones son necesarias y que el diálogo debería prevalecer sobre posibles amenazas políticas.
Díaz ha instado al Partido Popular (PP) a reflexionar sobre su postura en la votación de esta medida y a no repetir errores anteriores, como el de la reforma laboral. La diputada resaltó que muchos votantes del PP también apoyan la idea de reducir la jornada laboral.
El tejido empresarial de Cataluña, donde predominan las pequeñas y medianas empresas (pymes), también es un punto a destacar por el Gobierno en sus negociaciones. Sin embargo, se prevé que las organizaciones empresariales, lideradas por la CEOE, ejerzan presión para frenar la implementación de esta reducción.
A pesar de las dificultades anticipadas, Díaz aseguró que el Gobierno se mantiene firme en su conveniencia. Según su perspectiva, la reducción de la jornada laboral podría tener un impacto positivo en la productividad, al mismo tiempo que disminuiría el absentismo y contribuiría a democratizar los beneficios empresariales.
Cuando una medida cuenta con el respaldo de la ciudadanía, es complicado encontrar razones para desestimarla, comentó Díaz. En este sentido, la vicepresidenta ha indicado que el apoyo popular es un factor crucial en el debate que se espera en el Congreso.