En la Casa Museu Can Marquès, el fotógrafo mallorquín Toni Amengual nos sumerge en su exposición Icona. Ballant sobre un món en runes, donde las imágenes se convierten en una herramienta de reflexión sobre el control social. Desde el 10 hasta el 15 de abril, podemos disfrutar de esta muestra que invita a cuestionarnos cómo las fotografías influyen en nuestra vida cotidiana.
Un viaje entre lo clásico y lo contemporáneo
Las instantáneas de Amengual, muchas de ellas en blanco y negro y con un toque desgastado, evocan la esencia del pasado mientras retratan escenas actuales. Al mirar esas esculturas romanas que parecen maniquíes modernos o a aficionados del fútbol celebrando la Eurocopa, uno no puede evitar sentir una conexión entre épocas tan distintas.
El artista nos recuerda que todo lo que vemos hoy está influenciado por un legado histórico: “Las imágenes que producimos están basadas en las clásicas, ya sea consciente o inconscientemente”, dice él. En este sentido, Amengual hace hincapié en cómo el poder ha moldeado nuestra percepción a través del arte a lo largo del tiempo. Pero hoy, ese control se ejerce no desde las instituciones sino desde nuestros propios móviles: “Ofrecemos información constante sobre nuestras vidas y eso es parte del problema”, explica.
A través de sus obras, como la metáfora de la jaula de pájaros llena de personas atrapadas por sus teléfonos, nos muestra cómo esa aparente intimidad puede ser engañosa. Su intención original era capturar la coreografía absurda de turistas frente a grandes monumentos; sin embargo, tras la pandemia su enfoque evolucionó hacia una reflexión más profunda sobre nuestro papel como creadores e imitadores.
Amengual no se conforma con seguir tendencias; busca crear algo diferente. Como él mismo dice: “Podemos jugar al mainstream o intentar romper con eso”. Y vaya si lo logra con Icona, donde combina un mundo clásico desmoronándose con momentos festivos llenos de energía juvenil. Es una invitación abierta a tomar conciencia sobre nuestra realidad y actuar.
