En una noche cargada de reflexión y análisis, Jorge Dezcallar presentó su nueva novela Pez negro en el Club Diario de Mallorca, donde el ambiente vibraba con la curiosidad del público. La directora del diario, Marisa Goñi, abrió el evento resaltando la faceta dual de Dezcallar como diplomático y escritor. Su obra no es solo una novela; es un espejo que refleja la complejidad del mundo actual, fusionando geopolítica, espionaje y relatos profundamente humanos.
Una trama inspirada en la realidad
Acompañado por la periodista Elka Dimitrova, Dezcallar llevó a los asistentes a un viaje que va más allá de las páginas de su libro. La historia comienza con un cóctel en un yate donde un extraño lanza al mar un teléfono móvil; esa escena inicial fue solo el comienzo. Lo que parecía ser una simple historia de amor entre dos personas de mundos opuestos se transformó en una intriga mucho más profunda, dominada por el siniestro personaje conocido como Pez Negro.
Dijo con firmeza que este relato solo puede funcionar porque está basado en décadas de experiencia acumulada. Sin su trayectoria diplomática ni su conocimiento sobre Oriente Próximo, esta novela nunca habría visto la luz como lo hizo. A través de sus palabras resuena una verdad inquietante sobre el conflicto israelí-palestino: «no habrá seguridad para Israel sin justicia para los palestinos». Un eco doloroso que nos recuerda que las soluciones políticas son aún un espejismo lejano.
A medida que compartía sus pensamientos sobre el ataque del 7 de octubre y las tensiones actuales, se sentía en el aire la desesperanza acumulada entre quienes ven su futuro incierto. Su pronóstico fue claro: si no se aborda adecuadamente el problema palestino, este seguirá pudriéndose hasta estallar nuevamente.
Dimitrova planteó preguntas incisivas sobre cómo pueden ocurrir fallos tan graves bajo los ojos del Mosad. La respuesta de Dezcallar fue directa: Israel está demasiado concentrado en Irán mientras otros problemas crecen sin control. Y así expuso una realidad perturbadora: las agendas entre Washington e Israel ya no coinciden. Mientras Trump busca distanciarse del conflicto por motivos económicos internos, Israel desea aprovechar cualquier debilidad iraní.
Aunque todo esto pueda parecer abrumador, Dezcallar lanzó una advertencia clara sobre Europa: «o se une o se va por el desagüe de la historia». Nos enfrenta a la cruda realidad de que si no hay integración política y económica real, nuestro continente corre el riesgo de desaparecer del mapa global. En 2050 podría no haber ninguna economía europea entre las diez más grandes del mundo.
Al final del evento, los asistentes tuvieron la oportunidad de interactuar con él durante la firma de ejemplares. Fue una velada reveladora donde no solo se habló de literatura sino también del futuro incierto que nos espera si seguimos ignorando las lecciones del pasado.

