Este domingo, 29 de marzo, la plaza de toros de Inca iba a vibrar con el arte del toreo, pero la madre naturaleza ha decidido darnos una lección. Las lluvias torrenciales que cayeron durante la noche han dejado el ruedo en un estado deplorable. Con charcos enormes y un barro que parece querer tragarse a los valientes toreros, es evidente que no se pueden garantizar ni la seguridad ni el espectáculo.
La decisión difícil pero necesaria
A las doce del mediodía, las cuadrillas, junto a la empresa organizadora y las autoridades locales, se reunieron para evaluar el panorama. Sin embargo, fue durante la tarde cuando se tomó la decisión definitiva: no habrá corrida. Se hizo imprescindible priorizar la integridad física de los toreros sobre cualquier otro aspecto. Así lo ha comunicado oficialmente la empresa organizadora.
Para aquellos que habían comprado entradas con ilusión, no todo está perdido. Se devolverá el importe en taquilla o se podrá canjear por otros eventos que organice Baleares Cambio de Tercio. Además, hay promesas de reprogramar esta corrida con el mismo cartel o uno nuevo en fechas venideras.
Así que mientras esperamos nuevas noticias desde Inca, solo nos queda reflexionar sobre cómo algo tan hermoso como una corrida puede verse empañado por factores fuera de nuestro control. La naturaleza manda y nosotros debemos adaptarnos.

