Este verano, la música en vivo está viviendo un momento dulce que no podemos ignorar. Desde Shakira hasta los Backstreet Boys, las residencias de conciertos están tomando fuerza y, con ello, desvaneciendo la idea del metaverso como futuro de los eventos musicales. La gente quiere experiencias auténticas, no a través de una pantalla.
Pensemos en el fenómeno que ha causado Shakira: planea ofrecer sus shows en Madrid, en un estadio con capacidad para 50.000 almas. Ya se habla incluso de tres noches que podrían convertirse en diez. Y es que, ¿quién no querría estar allí? El alcalde Almeida ha dejado caer esta noticia, y aunque Live Nation podría no estar muy contenta con su revelación, lo cierto es que la expectación va en aumento.
El auge de las residencias
Las residencias están cambiando las reglas del juego. Harry Styles también se suma a la moda con una gira limitada a doce conciertos en Wembley y otros diez más en Ámsterdam. Y si eres fan de los Backstreet Boys, prepárate para viajar a Düsseldorf, donde estarán durante diez noches. Esto beneficia tanto a promotoras como a artistas; menos gastos de producción y menos complicaciones logísticas son solo algunas ventajas.
No podemos olvidar cómo Las Vegas se reinventó como un epicentro del entretenimiento musical tras ser despreciada por mucho tiempo. Hoy día, ciudades como esta ofrecen series de conciertos irresistibles y han atraído a grandes nombres como U2 o Metallica.
Apenas hace unos años hablábamos del metaverso como el futuro inminente: conciertos virtuales, gafas inmersivas… Pero Mark Zuckerberg ha dado marcha atrás anunciando el cierre de su proyecto estelar. ¡Menuda sorpresa! Ahora nos damos cuenta de que lo físico tiene un atractivo sin igual; los jóvenes están dispuestos a gastar gran parte de sus ahorros por ver a sus ídolos cara a cara.
Así que aquí estamos, volviendo al origen: disfrutar la música en vivo es más popular que nunca y parece claro que el metaverso tendrá que esperar un poco más antes de alcanzar esa gloria soñada.

