Cuando pensamos en la cocina tradicional, a menudo se nos vienen a la mente esos platos que han pasado de generación en generación, llenos de sabor y memoria. Hoy queremos hablarte de los fideus secs de bacallà, una receta que no solo es deliciosa, sino que también está llena de historia. Hace dos semanas compartimos el arroz seco quaresmal, y hoy es el turno de estos fideus, preparados con bacalao, hortalizas frescas y espárragos del campo.
Una tradición que nunca falla
Recuerda a Jaume Sansó Llull, quien nos decía con nostalgia: «Aunque los comíamos los viernes de Cuaresma, disfrutar de estos fideus nunca fue una penitencia». Y es que al llegar la primavera, el bacalao se convierte en el rey del plato acompañado por verduras frescas. En viejos recetarios encontramos innumerables maneras de preparar este manjar: al horno repleto de patatas y cebollas tiernas o guisado junto a arroz y fideos. ¡Siempre una delicia!
¿Y qué ingredientes necesitamos? Para unos buenos fideus secs necesitas 400 g de bacalao desalado, 400 g de fideos gruesos, una cebolla grande, dos tomates del tipo ramellet, un par de ajos, una buena cantidad de chícharos tiernos (también conocidos como guisantes), dos alcachofas, 100 g de judías verdes tiernas, medio manojo de espárragos silvestres y un poco más para darle sabor: coliflor, leche, harina, agua y especias como sal, pimienta negra y azafrán.
La preparación es sencilla pero requiere algo de tiempo. La noche anterior hay que poner el bacalao en remojo con leche después de haberlo limpiado bien para quitarle la sal excesiva. Al día siguiente lo pasamos por harina antes de freírlo hasta dorarlo. Reservamos ese tesoro crujiente mientras comenzamos con el sofrito: cebolla picada fina hasta que esté doradita; luego añadimos los tomates pelados y troceados junto con los ajos picados.
Una vez tenemos nuestro sofrito listo y bien sazonado (no escatimes en las especias), echamos agua caliente –aproximadamente entre 1.25L o 1.5L– dejando que hierva durante un par minutos antes de añadir el bacalao desmenuzado junto a las verduras preparadas: chícharos frescos (por favor), alcachofas cortadas en gajos gruesos y las judías verdes. A los diez minutos incorporamos también la coliflor troceada junto con un toque dulce del pimiento bordelés y el azafrán; si ves necesario ajusta la sal al gusto.
Ahora llega la hora mágica: podemos tostar ligeramente los fideos en otra sartén antes o simplemente añadirlos directamente al caldo lleno sabor verde. ¿El resultado? Un platillo reconfortante para compartir alrededor de la mesa; ¡perfecto para disfrutar entre amigos o familia! Y recuerda: puedes enriquecerlo aún más añadiendo otras verduras como espinacas o estirabecs según lo desees.

