El pasado fin de semana, las calles de Palma se llenaron de arte y un buen ambiente en el Art Palma Brunch, un evento que no solo celebró la creatividad, sino que también abordó temas tan relevantes como la violencia de género. En el Casal Solleric, la fotoperiodista neoyorquina Donna Ferrato presentó su conmovedora exposición llamada Holy, donde la lucha contra esta lacra social tomó protagonismo. ‘Me muero de felicidad’, confesó a este diario tras ver cómo su trabajo despertaba conciencia entre los asistentes.
Un festín para los sentidos y la mente
No solo la violencia tuvo voz; también lo hizo el talento artístico. La galería Gabriel Vanrell fue escenario de un festín culinario con delicias que iban desde croquetas hasta exquisiteces locales. Todo ello acompañado por vino y cava que atrajo a un público variado. ‘No hay nada como ver a familias disfrutar juntas’, afirmó Frederic Pinya, quien también destacó la muestra del artista alemán Markus Oehlen. Sin duda, su obra dejó huella.
Aunque algunas exposiciones tuvieron menos afluencia, no fueron menos interesantes. En Misericòrdia, por ejemplo, se presentó una serie de propuestas comisariadas por Tomeu Simonet, que nos invita a reflexionar sobre nuestro futuro. Y entre tanto arte contemporáneo, los artistas locales como Xavier Fiol, con su impulso al Mallorca PhotoFest, también brillaron en este evento lleno de vida.
Palmando manos con cada copa y cada obra, los asistentes se llevaron algo más que imágenes; se llevaron historias y emociones. Así es como el Art Palma Brunch se convierte en un espacio donde el arte no solo se contempla: se siente, se discute y, sobre todo, se vive.

