Imagina pasear por los impresionantes caminos de Valldemossa y tropezar con un pedacito de historia. Eso es exactamente lo que le ocurrió a un excursionista que, al descubrir un pequeño ‘cap de bou’ en miniatura, no solo se encontró con una curiosidad arqueológica, sino con una conexión profunda a nuestro pasado.
El Consell de Mallorca ha recibido esta singular pieza y está decidido a compartirla con todos nosotros en cuanto sea posible. La responsable del área de Arqueología, Helena Inglada, ha destacado que este cap de bou podría datarse en la época postalayótica, mucho después de los conocidos Bous de Costitx que descansan en el Museo Arqueológico Nacional. Sin embargo, el ministerio ha dado la espalda a nuestra petición para exhibirlos aquí.
Un tesoro por descubrir
La pequeña cabeza mide apenas 3,2 centímetros y fue entregada al historiador Jaume Deyà antes de llegar al Consell. Su belleza no pasa desapercibida; su pulido y estética hacen que valga la pena cada segundo esperando su exposición. Pero más allá del atractivo visual, lo que realmente queremos es saber más sobre el mundo al que pertenecía.
Llorenç Galmés, presidente del Consell, junto a Antònia Roca y Maribel Arnau, han expresado su agradecimiento hacia quien encontró esta joya y decidió ponerla a disposición del museo. “Queremos asegurarnos de que todos los mallorquines puedan disfrutarla”, afirmó Galmés. La búsqueda del contexto histórico sigue su curso; aunque el lugar donde se halló no es un yacimiento conocido, sí está rodeado por ellos.
Aunque nos falta información precisa para fecharla adecuadamente –la arqueóloga mencionó un orificio en la parte trasera del cap que podría sugerir una conexión con otra pieza– es cierto que cada descubrimiento abre la puerta a nuevas historias sobre nuestra herencia cultural. Y eso es precisamente lo que buscamos: comprender mejor quiénes somos gracias a estos vestigios del pasado.

