La literatura en catalán ha encontrado un nuevo faro de esperanza en Carles Rebassa. El escritor mallorquín ha sido galardonado con el prestigioso Premi Sant Jordi por su novela ‘Prometeu de mil maneres’, un trabajo que recoge vivencias y emociones acumuladas durante casi tres décadas. En la ceremonia de la Nit de les Lletres Catalanes, Rebassa no se guardó nada y lanzó dardos a quienes nos gobiernan.
Una historia que habla desde el corazón
El autor confesó que cada palabra en su novela es una parte de él mismo, una reflexión de su juventud en Palma. «Escribí esta historia porque tenía algo que contar, y lo hice desde la experiencia del amor desbordante y destructivo». Un amor tan intenso que puede parecer una condena; así es Prometeu, cuyo nombre evoca al titán griego condenado a sufrir eternamente.
Palmando sobre la herencia cultural de Mallorca, Rebassa destaca a Bartomeu Rosselló-Pòrcel como un símbolo. Su poesía describe una ciudad que ha cambiado drásticamente, arrastrada por un turismo voraz que parece ignorar sus raíces. «Palma está colonizada y destruida», afirmó con firmeza.
El autor criticó sin tapujos a los líderes políticos: «Estos virreyes están controlados por intereses ajenos a nuestra gente», refiriéndose explícitamente a figuras como Marga Prohens. No dudó en señalar que las decisiones tomadas favorecen a los grandes tenedores y patronales antes que al ciudadano común.
A pesar del honor del premio recibido, Rebassa subrayó la amarga realidad: «Este reconocimiento no sirve para solucionar el problema inmobiliario ni para ayudar a aquellos que luchan por encontrar un hogar». La frustración crece al ver cómo los precios se disparan mientras muchos se ven obligados a vivir fuera de sus posibilidades económicas.
Mirando hacia atrás, lamenta cómo su ciudad ha cambiado: las franquicias han sustituido lugares emblemáticos y eso hiere su memoria colectiva. Es claro: la cultura local enfrenta riesgos serios bajo políticas que parecen querer relegar al catalán a un segundo plano.
«Necesitamos leyes robustas que protejan nuestro idioma», insistió con pasión, dejando claro su compromiso por preservar lo autóctono ante cualquier adversidad.

