Imagina nadar por las aguas cristalinas de la Playa de Palma y, sin querer, tropezar con un pedazo de historia. Eso le ocurrió a un vecino en el verano de 2019, cuando descubrió lo que más tarde se confirmaría como el barco romano del siglo IV enterrado bajo la arena de Ses Fontanelles. Este no es solo otro pecio; es un verdadero tesoro arqueológico, el mayor flete de ánforas con inscripciones romanas jamás documentado en todo el Mediterráneo.
Un hallazgo que cambia las reglas del juego
A medida que los arqueólogos han trabajado en este yacimiento, su excepcionalidad ha quedado al descubierto. Miquel Àngel Cau, uno de los responsables del proyecto Arqueomallornauta, nos cuenta que «el estado de conservación es impresionante». Estas ánforas transportaban mercancías desde Carthago Spartaria (actual Cartagena) y han permanecido intactas durante más de 1.600 años.
Con 320 ánforas cuidadosamente apiladas en dos niveles, llenando casi por completo una bodega de 12 por 5 metros, este barco era un auténtico supermercado marítimo antiguo. Salsas de pescado, aceite y vino viajaban juntos hacia destinos desconocidos.
Pero lo verdaderamente extraordinario son las inscripciones encontradas en muchas de estas ánforas. ¡84 conservan etiquetas pintadas! Esto significa que tenemos acceso a un nivel de detalle sobre la vida comercial romana que nunca antes habíamos visto. «Es el mayor conjunto de inscripciones pintadas encontrado en un pecio del Mediterráneo», destaca Cau con entusiasmo.
Las etiquetas no solo revelan qué productos llevaban las ánforas; también cuentan historias sobre quienes estaban detrás: dos mercaderes llamados Alumnio y Ausonio. Estos hombres eran probablemente libertos trabajando para alguna familia prominente romana. La combinación entre lo público y lo privado en sus etiquetas proporciona una ventana única hacia la estructura social y económica del momento.
Así que, mientras los arqueólogos siguen desenterrando cada vez más secretos sobre este fascinante descubrimiento, nosotros no podemos evitar sentirnos parte de esta aventura histórica. Cada nueva pieza recuperada nos acerca más a entender cómo vivían y comerciaban nuestros antepasados romanos.

