La escena política en Palma se calienta cuando Més per Palma y el PSOE alzan la voz para criticar lo que consideran un fracaso absoluto de las políticas culturales del PP. ¿El detonante? La ciudad ha quedado fuera de la lista como candidata finalista para ser Capital Europea de la Cultura en 2031. Un golpe duro, sin duda.
Miquel Àngel Contreras, regidor de Més, no se ha cortado un pelo y ha afirmado que esta situación revela lo que muchos ya sospechaban: la candidatura se diseñó más como una estrategia de marketing político y promoción turística que como un auténtico proyecto cultural. “Han creado un cargo a medida para gestionar algo que ni siquiera ha pasado el primer filtro”, lanzó con fuerza, exigiendo la destitución inmediata de Gori Vicens, el director general encargado.
Pérdida de oportunidades y un futuro incierto
Contreras no escatima en palabras duras: “Estamos ante un gobierno de perdedores que ni siquiera puede sacar adelante su propuesta estrella”, lamenta mientras critica cómo el dinero público se dilapida en caprichos políticos. Iago Negueruela, secretario general del PSOE en Palma, también se suma a la crítica, resaltando que este fiasco pone de manifiesto la falta total de una estrategia cultural sólida para nuestra querida ciudad. “No podemos basar toda una legislatura en un solo evento; eso es muy arriesgado”, señala con preocupación.
Las palabras son claras y reflejan una realidad inquietante: ¿hasta cuándo vamos a permitir que nuestras políticas culturales dependan únicamente del azar? La cultura merece más que esto; merece atención real y proyectos sostenibles.

