Aitana Sánchez-Gijón nunca ha sido de las que se callan. Con una trayectoria marcada por su carácter combativo y transparente, vuelve al escenario del Teatro Español para protagonizar Malquerida, una obra que lleva la firma de Jacinto Benavente y que ella misma interpretó hace casi cuatro décadas. Hoy, a sus 57 años, sigue haciendo eco de sus convicciones más profundas.
Durante la presentación de esta obra, Aitana se mostró clara: «Me parece muy oportuno», decía refiriéndose a la gran lona que Greenpeace había desplegado en la Puerta del Sol, un mensaje contundente en medio de tiempos turbulentos. «Que las pongan en todas partes, todo el tiempo», insistía con firmeza. La actriz sabe bien que cuando el civismo brilla por su ausencia, solo queda dejarse llevar por la ley del más fuerte, algo que nos conduce irremediablemente al desastre.
Un regreso lleno de emoción y reflexión
Malquerida, que estará en Madrid hasta el 26 de abril antes de recorrer otras ciudades españolas hasta diciembre, cuenta la historia trágica de Raimunda y Acacia en Los Berrocales. Una trama compleja donde el amor se entrelaza con el dolor y los secretos salen a flote como si fueran puñales. Aitana no oculta su emoción al volver a dar vida a un personaje tan significativo para ella: «Cuando Natalia Menéndez me propuso este papel, me quedé en shock», confesaba. Sin embargo, esa sensación pronto se transformó en certeza: “Era imposible no embarcarme en este proyecto”.
Sánchez-Gijón es una artista completa; desde su debut a los 16 años hasta hoy ha dejado huella con títulos memorables como Boca a boca o El pájaro de la felicidad. Pero más allá del reconocimiento y los premios, lo que realmente le importa es seguir sintiendo esa conexión visceral con cada papel que interpreta. Su mirada reflexiva sobre su carrera revela un deseo profundo: «Solo le diría a aquella joven Aitana que absorbiera todo lo posible».
Acompañada por un elenco talentoso, Aitana está lista para revivir esta tragedia rural adaptada al presente sin perder su esencia original. «Es como escarbar en pasiones desbocadas», comentaba Juan Carlos Vellido sobre el proceso creativo detrás de esta producción. En definitiva, este regreso no solo busca entretener; también invita a reflexionar sobre los temas universales que siempre han estado presentes en nuestras vidas.

