El mundo de la literatura ha perdido a una de sus grandes voces. Alfredo Bryce Echenique, ese escritor peruano que se convirtió en habitual de Mallorca y amante de las tranquilas olas de Formentor, nos dejó este martes a los 87 años. Su fallecimiento ha dejado un vacío profundo no solo entre sus lectores, sino también en todos aquellos que compartieron con él su pasión por las letras.
Un rincón especial para crear
Durante años, Bryce Echenique encontró en Mallorca la inspiración que necesitaba. Desde su refugio junto al mar, escribió obras memorables como ‘No me esperen en abril’, donde el carismático Manongo Sterne cobra vida. En una ocasión, el autor confesó: «Si llega el Apocalipsis, que me pille en Mallorca». Y es que esta isla siempre fue más que un simple destino; era su musa.
Nacido en Lima en 1939, su carrera despegó con ‘Un mundo para Julius’, una crítica mordaz sobre la élite peruana desde los ojos de un niño. Un texto lleno de ironía y agudeza social, algo característico en toda su obra. A lo largo de su trayectoria recibió premios y reconocimientos que avalaban su talento innegable; sin embargo, también vivió momentos oscuros como acusaciones de plagio que marcaron parte de su historia.
A pesar de todo eso, nunca dejó de escribir y seguir explorando nuevas ideas hasta sus últimos días. En 2009 dijo: «Siempre he considerado que mi vida podía tomarse como una aventura». Años después continuó soñando con ser incinerado y arrojado al mar de La Punta, donde pasó tantas horas aislado del mundo creando magia literaria.
La Casa de la Literatura Peruana se ha comprometido a honrar ese último deseo. Así es como Alfredo Bryce Echenique será recordado: un hombre cuya vida estuvo marcada por la creación y el amor por la isla balear.

